Detecta a primera vista problemas en tu carro

Aprende a descubrir fallos mecánicos que pueden costarte un disgusto. Pero ¿cómo los identificamos?

– Cada vez que te subas al vehículo es fundamental. Podríamos encontrar un parachoques suelto, la matrícula colgando, que falta el limpiaparabrisas trasero, entre otros. Ademas, comprobar visualmente, al menos, que todas las luces funcionan.

– Durante la conducción, la observación visual que debemos hacer gira más alrededor del color del humo que sale de nuestro coche.

– Si detectamos un olor intenso a gasolina, lo normal es que miremos bajo el coche a ver si hay una fuga de carburante. El olor a caucho quemado puede venir de una correa de transmisión que roza mal. Como también, el olor a humedad indica que los filtros de aire tienen un serio problema de moho, algo que solo se puede atajar con una limpieza adecuada a base de un tratamiento de ozono.

– Prestar atención a ciertos sonidos. Nos advierten de que algo no va bien. Las posibilidades van desde una pieza que no encaja y emite un ruidito molesto al vibrar, hasta una correa floja.

– La percepción de averías mecánicas a través del tacto también es una buena herramienta de diagnóstico. El volante transmite fallos de la dirección, de la suspensión y del estado de las ruedas. En cuanto a los pedales nos hablan del estado de los frenos: cuando el pedal vibra mucho, significa que las pastillas están deformadas. Cuando está muy blando y requiere mayor recorrido, quiere decir que el líquido de frenos está en mal estado.

Finalmente, la palanca de cambios: debemos notar que engrana todas las marchas por igual y que lo hace de manera suave. Si transmite vibraciones excesivas al arrancar, podría deberse a un soporte del motor deteriorado.